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sábado, 27 de diciembre de 2025

"Estamos para cuidarte"

 Ellos, sí... están para cuidarnos. A diario los matutinos cuentan los plomos que, extrañamente, mutilan y ultiman a algunos de nosotros, sin embargo insisten en cuidarnos, nos aseguran: "lo hacemos". Están también para hacer respetar las reglas sociales, esas que se desprenden de un pasado común, tan brillante como triste y oscuro, con sus santas y misóginas hogueras encendidas, sus trincheras sangrientas de guerra mundial, sus hongos atómicos creciendo sobre las poblaciones civiles, su matanza perpetua en la búsqueda del Santo Grial -y del petróleo-. No importa, ellos son suficientes. Ellos, su ley y todo lo que, cual borbotón, llega por whatsapp...

Las imágenes son de este año que llega a su fin -2025-, y de distintos orbes: San Andrés de Giles, Villa Ventana, Pigüé, Santos Lugares, y una larga caminata hasta la zona norte... "Salud mental es poder amar sin miedo", ok, estoy de acuerdo, aunque hasta ahora nunca dejé de tener miedo, así que pregunto: ¿puedo amar y tener miedo también?

Coger de porro no es amar, claro, aunque se le parece, tanto como el templo se parece a una casa de Dios, la multa -1 tiro- se parece a la justicia y la lengua de Warhol se parece a los Rolling Stones. Las fotos se parecen a la vida, también. La vida, esa incongruente belleza llena de color, dolor, absurda como todos e indiferente como el Cosmos que nos rodea.























martes, 22 de marzo de 2016

Puerto Madryn (1): "Si volamos alto nos volvemos luz"

Hubo algo en la luz. Un brillo, un ángulo de incidencia, una especie de difracción por el cielo y por los pedregullos del piso. Y el sol como un latigazo desentonando con la fría brisa entre las sombras, y los cuarenta grados bajo el férreo rigor del mediodía. Somos infinitos, sí, y el infinito también es poca cosa… porque en Madryn hay plazas que imploran por perros cagadores, hay sirenas con gruesos bigotes, robots-cabeza-de-soldador marchando bajo las estrellas, hombres-granada a punto de volar sus atormentadas cabezas… y rojas manos gigantescas, y sinceridad: la sinceridad bajo la sombra del fotógrafo achicharrándose bajo el lucero (que a su vez gira y gira arrastrando su séquito entre otros luceros que a su vez giran y giran arrastrando su séquito entre otros luceros que a su vez giran y giran y arrastran…)
Sí, es cierto: a Leonela no le importa nada de esto porque hace ya cinco años que no está. Están los ET, todo el tiempo, en las paredes, en los carteles, frente al mar, en la restinga y en las arenas infinitas. Llegaron -¿no se dieron cuenta? ¡el 10 de diciembre!- y son tan malos como en "Marte Ataca", sólo que éstos extraterrestres, nuestros extraterrestres, matan negros, putos, pobres, perros, travas y manyines… echan trabajadores a la calle, reprimen con el brazo armado de la policía, mienten descaradamente, compran periodistas, se subvencionan con el dinero de la droga, de la trata y del FMI… aún no entran en el negocio de la guerra, pero ya llega el Extraterrestre Nº1, que es negro pero es un negro traidor, y…, bueno, para algo viene ¿no?
Pero hay que seguir. Esa tarde en Madryn ella se fue al museo y yo a caminar por ahí. Me crucé con todo esto y ya se veían las oscuras nubes de la tormenta que hoy está sobre nuestras cabezas, y que amenaza con empeorar más y más y más.
¿Qué puedo decir? ¿Qué puedo pensar?
Todo es por algo. Tal vez necesitábamos volver a sentir el rigor, el palazo en el lomo, la bala de goma volando el ojo o clavando su roja aureola entre las tetas que amamantan. Todo es por algo. No debo olvidar: el mundo ya era un caos cuando nací, y lo será (¿multiplicado?) cuando me vaya (¿habrá un mundo cuando me vaya o el mundo se irá conmigo, con vos, con ella, con todos?)
El asunto es que a las gaviotas les chupa un ala todo esto que, catárticamente, escribo. Y al pobre hijo muerto. Tampoco a los perros ni a las putas Barbies acumuladas en la playa, esas plásticas muñecas de mierda que durarán bajo la tierra mucho más que esta era de la más puta civilización. Si es que hay otra era, claro.
La verdad es ésta: sigo firme en esta mierda aunque me esté matando. Firme, igual que vos y que ella, igual que el desconocido y poético amigo madrynense. Y... ¿llegan los ET?, bueno, que se apuren, porque cuesta volar alto en esta cloaca consumista, pero nuestro destino es volar, eso está claro, elevarnos sobre la mera acumulación, sobre los miedos y sobre la irrealidad de los sentidos… volar, alto, muy alto. Tan rápido y tan alto como mil millones de neutrinos, volar entre miríadas de quarks y de galaxias, elevarnos: hasta volvernos luz.
Así sea.