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jueves, 20 de septiembre de 2012

Diez de Mar del Plata

Yo estaba convencido de que regresaríamos este invierno a Mar del Plata, pero no fué posible. Por lo tanto regreso ahora, mientras trabajo algunas de las imágenes que hice en el invierno del 2011...
Recuerdo que ese mediodía salimos del departamento, nos subimos al bondi rumbo al puerto, atravesamos lo que queda de la reserva ecológica -el intendente Pulti se encargó de transformarla en una cancha de fútbol-, entramos en la playa justo detrás de los astilleros del puerto, en el comienzo de Punta Mogotes, y caminamos decenas de cuadras por la arena planchada y virgen y desierta, con el mar incansable a nuestra izquierda y el sur siempre al frente. En fin, soledad de pié, un frío de pureza, el agua helada en los tobillos, barcos muy rojos pescando a metros de la costa y levantando sus cargadas redes entre nubes de gaviotas, el sol tibio como una pequeña caricia, el silencio perfecto... no es verdad que es mudo el silencio, habla con la identidad del mar, del viento y del brillo de la estrella que lentamente cae y se apaga. Luego seguimos, como siempre, rumbo a más sur y más norte, rumbo a más calles y más viento y más estrellas.
Mar del Plata: brilla en mi memoria, inacabada siempre, con un deseo que queda dichosamente insatisfecho... volveré.



miércoles, 11 de julio de 2012

Amigos en La Feliz

Katia ya había pasado un mes en casa, entre marzo y abril del 2011. Llegó directo de La Haya para estudiar nuestro idioma en la universidad de Buenos Aires. Luego de ese mes, se mudó a un hostel en el barrio del Once para estar más cerca de la facu y lograr llegar a horario. Nos siguió visitando muchas veces luego de haberse mudado, y llegado nuestro viaje a Mar del Plata en las vacaciones de invierno, se sumaron a ella desde Europa su hermana Nadia y Pierre, su padre, un antiguo amigo de mi mujer. Ese día, por la tarde, hicimos un asado en el parque Camet, una reunión bajo el sol tierno del invierno marplatense en la cual nada faltó: el vino, el asado, las fotos, las risas, el inglés chapucero, el chimi-churri potente, el fueguito y los cigarros y el humo de las brasas. Y la sensación, que fué de dicha, lo fué también de melancolía anticipada, porque uno sabe que esos seres en unas horas parten rumbo a su hogar en Holanda y seguramente los años mediarán largamente para concretar un futuro encuentro.
Por la noche, en el bar de los bares, sobre avenida Colón y a media cuadra de la Plaza del Casino, nos tomamos todo. Finalmente, con mucho cariño y simplicidad, nos despedimos pasada largamente la medianoche en la calle fría y llena de sal, a pocos metros del mar. Inolvidable.

domingo, 24 de junio de 2012

Mar del Plata bajo la lluvia

Llovía, fué al otro día de ver el documental de Herzog en la noche de la niebla. Llovía... en un lugar feliz la lluvia es casi como ese eterno paraíso del que nos hablan las escrituras, se detienen los pensamientos, uno se desnuda y, como un niño, es libre, acurrucado junto al amor al lado de la estufa mientras la pava silba y los mates son amargos. Tarde de luvia en Mar del Plata. Primero intentamos subirnos a un bondi para ir a La Serena a ver a Diego, pero unos minutos antes del faro el chubasco desató toda su furia. Bajamos en la Serena y diez minutos después, bajo un aguacero interminable, nos volvimos al centro en el bondi contrario y a Diego lo dejamos para otro día. Entonces compramos el diario, nos metimos en el depto, nos bañamos, nos desnudamos e hicimos mates, mirando a la lluvia caer sobre el mar, sobre la playa, sobre la avenida costanera y sobre el casino de La Feliz.
¿Que es lo que le hace la lluvia a mi triste corazón para que logre renacer mientras dura su bautismo?
Hoy veo las fotos y logro todavía -a casi un año- sentir eso que sentí viendo Mar del Plata bajo la lluvia desde el ventanal del nido transitorio.

sábado, 16 de junio de 2012

Mar del Plata en invierno

Esa tarde fuimos caminando desde el centro hasta la entrada de parque Camet; luego nos tomamos el bondi -y acá comienzan las fotos de la entrada- hasta el puerto, para asistir a un concierto de música de Bach para órgano, en la iglesia de Nuestra Señora de La Merced. Desde allí regresamos nuevamente al centro, avenida Colón -envuelta en espesa niebla- para ver un documental de Herzog, "Encuentros en el fin del mundo", film que nos dejó satisfactoriamente descerebrados, emocionados y llenos de dicha -y de una sensación bastante sombría con respecto al futuro de la humanidad-. Y lo siguiente seguirá, como es debido, en la próxima entrada Marplatense de rigor.

lunes, 19 de marzo de 2012

Mar del Plata

Cuando uno hace fotos periodicamente se le escapa el photoshop... entonces van quedando una parva de tomas rezagadas que tienen más que ver con la historia y el amor personal que con el arte. Y como este blog no es una muestra de arte sino un divertimento que me aleja justamente de él y de sus exigencias, van ahora mismo unas treinta tomas de Mar del Plara en el último invierno. Corresponden a los primeros días, el centro de La Feliz al amanecer y luego de dejar los bultos en el depto apenas bajados del micro; caminatas por el barrio los troncos y grafittis a la hora del café con leche; la torre del agua y una toma aérea; la avenida Colón a un par de cuadras del mar y hasta el infinito; luego una caminata al barrio Camet hasta el atardecer con un tríptico -ya estaba pensado así desde ese etílico momento- de los cartelitos de esas callecitas de ensueño que no quiero -ni puedo- olvidar...