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lunes, 16 de diciembre de 2013

Un buen final

Año 2013... pies y asfalto, semáforos y piernas, sombras y luces de neón... caminatas extensas desde el microcentro hasta La Chacarita bajo la Luna y las estrellas.
La música en los oídos, el silencio y la soledad en la Buenos Aires nocturna:
9 de Julio, Corrientes, Córdoba, Santa Fe, Cabildo y Lacroze.
Y al fin el 123 hasta el nido bonaerense.
Cielos nublados, invierno, soles y lluvias, la primavera y los astros, viento helado,
año 2013 que inexorable ya te vas.
¿Cuanto tiempo me queda en este plano?
¿mucho, poco, nada?
No importa.
Si es el final, nunca importa.. si es un buen final.
Dios provee, siempre.

viernes, 1 de noviembre de 2013

Falo

El objeto es un falo, un lingam, un gran pene hindú erecto y de origen muy antiguo, tan antiguo que se remonta a la civilización del Indo, que es la civilización más antigua de la cual tenemos noticias.
Esta civilización es por demás interesante... matriarcal, dedicada al arte y al gozo de la vida, creadora del Tantra Yoga, que intentó elevar la práctica sexual a la jerarquía de práctica espiritual; civilización que descreía de la fuerza bruta y por ese motivo no poseía armas ni ejércitos, y que por ello fue prácticamente exterminada en el término de dos o tres décadas bajo la invasión del macho, ario y bruto... entonces llegaron las armas y las guerras y el honor y la victoria y la moral y los himnos y la culpa y las banderas y la condena femenil y la competencia y el sexo se volvió sucio y Dios comenzó a castigar y pasaron dos mil años y acá estamos, a punto de hundirnos en la miseria espiritual, cagados de hambre pero llenos de espejitos de colores re lindos, re tecnológicos y re inútiles y vacíos de la mínima humanidad.
Pero nos quedamos con el falo.
Tenemos uno en Buenos Aires... hay un montón, por todo el mundo.
Dejó de ser el emblema de libertad que otrora representaba para pasar a ser el emblema de la violación de los derechos básicos del hombre, empezando por los de la mujer y los niños.
Mucha gente, increíblemente, lo festeja.
Triste, pero real.

martes, 1 de mayo de 2012

Sábado rapiditio en el centro porteño

El sábado por la noche fuimos a ver un espectáculo cómico al teatro "Bululú", organizado por la revista "Zona Liberada", en la cual trabaja mi chica haciendo fotos. Simple: un par de empanadas cada uno en "la Continental", el evento, una breve caminata por Avenida Corrientes, 39 hasta chacarita y 123 hasta casita. Y al llegar, a la una de la mañana, pasta y vino tinto.

lunes, 19 de marzo de 2012

Sabado a la noche: cine, centro y fotos desde el bondi

El sabado por la noche nos subimos al 123 en la esquina de casa, en Caseros nos tomamos el tren San Martín hasta Chacarita, allí abordamos el subte B en la estación Dorrego y salimos a la superficie en Callao y Corrientes, en donde pateamos hasta el Congreso de la Nación y desde allí hasta "la cucha", es decir, el cine Gaumont. Vimos "Enter the Void" una peli de Gaspar Noé, tremenda peli que nos voló la cabeza. Luego salimos y pelotudeamos por allí, vimos libros, comimos un par de hamburguesas en un establecimiento norteamericano, helados en Cadore y finalmente nos subimos al 39 rumbo a Chaca, en donde me colgué haciendo fotos desde la ventanilla, sobre todo en avenida Santa Fe y Palermo Soho. Finalmente, en Chacarita, el amigo 123 nos llevó nuevamente y como en un loop, hasta la esquina de casa.

viernes, 3 de febrero de 2012

Centro -horno- porteño

Uno termina haciendo cualquier cosa con tal de no quedarse encerrado entre cuatro paredes mientras se cocina como los tres santos hebreos en el horno de Nabucodonosor (ellos zafaron, nosotros, en el veranito de Buenos Aires, no)
Entonces nos subimos al San Martín, derretidos y bufando, y nos fuimos hasta Retiro y caminamos bajo el sol como perros sedientos y averiguamos lo que teníamos que averiguar, que era el motivo y razón del movimiento ahogado, y dejamos atrás los paraísos de Las Cuartetas, de Guerrín y de Santa María en Chacarita y llegamos muevamente a casa a bordo del 123 y yo me puse a tocar la viola, música clásica, y mi chica se fué a dormir. Y acá estoy, todavía recagado de calor y luchando contra los mosquitos como si fuesen migs rusos... y pensé que las únicas dos fotos que hice eran suficientes. Y lo son.