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jueves, 9 de junio de 2016

Faso's time

Digamos que abordar una alfombra persa tejida con las hebras más delicadas del más fino canabiol, puede cambiar el mundo que a uno lo rodea.
La luz, los sentidos, el color, el sonido, la humedad, la noche, el frío, el alcohol, el camposanto, la hermana religión, la enemiga religión, la asesina religión, la religión vital. El sexo, el género, la piel. El miedo y el amor… ese dúo-antimateria.
Muere el amor por el miedo mientras se encuentra incapaz de odiar.
Amorodio, todo junto.
Una sola palabra, como cuerpoalma.
Una conducta moral, regida por un código moral promulgado en los oscuros cenáculos eclesiásticos, o judaicos, o islamitas, ateístas, liberalistas, comunistas, capitalistas, es una conducta moral muerta y enterrada, y la culpa... un misil.
Aceptar es todo. Aprender a aceptar…









domingo, 9 de febrero de 2014

Otra vez el Imperio -de la pizza-

El lugar mantiene, a lo largo de los años, esa atmósfera de libertad y decadencia que lo hace tan interesante. Frente al Imperio, la estación de trenes del ferrocarril Urquiza, y enfrente de ésta, el cementerio de la Chacarita, como para no olvidar que uno tiene un hogar para regresar y también un destino que lo hace igual a todos.
El Tata llegó pasadas las ocho y media de la noche. Pedimos una grande mitad muzza y mitad jamón y morrones, dos litros de Stella se clavó mi amigo, y yo, un litro y mezzo de moscatel helado. Y fluyeron las palabras, claro.
Nos escapamos del lugar pasada la medianoche... el Tata se volvió a su vida y yo a la mía, aunque en mi caso y en esa noche en particular, creo que mi vigilia duró bastante más, ya que caminando y caminando rumbo a Caseros, como a Bilbo, el camino me atrapó...
Llegué a casa tres horas más tarde, llena de nieblas veraniegas el alma, de silencios y del grato recuerdo de una charla profunda muy bien regada con los sopores de la uva moscatel.
Y también -13 kilómetros- con ampollas en los pies.

sábado, 27 de julio de 2013

Una pizzería en el tiempo

Si mal no recuerdo comencé a ir a Santa María en la época que estudiaba fotografía en el taller de Martín Marco, año 1991/92... en ese tiempo los neones verdosos en forma de flecha de la marquesina exterior "corrían" de punta a punta, de derecha e izquierda e ida y vuelta, frente a la parada del 123 que salía rumbo a Caseros, justo enfrente, también, del bar Gabi y sus barcitos secuaces, hoy exterminados por la política de generación de no lugares de Nauricio Macri y su carroña de gobierno de la ciudad.
Estudiando piano en el Manuel de Falla cuando este aún funcionaba en el Teatro San Martín, pasaba por ahí a menudo... un vaso de moscatel a mi regreso y dos porciones de fugazetta rellena era lo habitual al mediodía y antes de rumbear para la ferretería...
Otra época: los años del dúo "Camino al Mar"... tantas cientos de veces he pasado luego de los ensayos en Villa Crespo, martes 22hs, o de dar conciertos en AMIA, que atesoro una sensación especial de esa época. Mucha música y mucha soledad de pié.
Y bueno, los años del final, que son éstos de hoy: el amor con Paulita Burd y tantas noches compartidas en sus mesas, bebiendo cerveza y moscatel hasta que levantaran la última silla.
Anoche fui solo, bebí moscato y comí una chica de muzza... ¿que puedo decir?... mi vida está entrelazada entre sus mesas, entre sus sillas, entre sus vasos y sus jarras de moscatel.
Le deseo ¡salud!
y que siga la pizza.

viernes, 29 de junio de 2012

Santa María pizza

Un clásico. Hace cuantos años soy habitué de esa pizzería de Chacarita no lo sé, pero los que andan por la cuarentena como yo recordarán los neones verdes en forma de rombos que secuenciaban por fuera ida y vuelta de un punto al otro del local. Y ya en ese entonces era habitué. Más cerca, durante años, cené los martes unas porciones al corte luego de los ensayos con el dúo "Camino al mar", y desde hace seis comparto ese entrañable ámbito con Paula, mi mujer.
En sus mesas y en solitario, acompañado de una chica calabria y una botella de moscato, he leído Moby Dick, de Melville; Crónicas marcianas y El hombre ilustrado, de Bradbury; El Aleph, Ficciones, Otras Inquisiciones, Prólogos y demás, de Borges; Más allá del tiempo y El amor y la soledad, de Krishnamurti; Solaris, de Lem; 2001, Cita con Rama y demás, de Clarke; y Sagan, Wilde, San Juan de la Cruz, Santa Teresa de Avila, La Biblia, Nietzche, la Filocalia, Baghwan Rajneesh, etc. También he escito música a bordo de sus mesas y he escrito poesías y boludeces amorfas varias. Y he hecho fotos, muchas fotos, miles.
Estas fotos fueron hechas hace exactamente una semana, en la habitual salida pizzera de los jueves y/o viernes.
Para los que nunca fueron, recomiendo la fugazeta rellena, la calabresa y la de verdura con salsa blanca y provolone.
Muchos mozos que tengo en la memoria ya no están, ni sus pasados dueños, pero entre los habitué están siempre los habitués de siempre, con algunas excepciones que la muerte se ha encargado de borrar...