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jueves, 10 de abril de 2014

El camino de las nubes

No caminamos por ese camino...
Habituados a la tiranía del deseo, buscamos forma en el consumo,
buscamos certeza en la opinión,
queremos ser... éxito, aplauso, la cima y la mera acumulación:
esa tóxica inercia que desciende en espiral rumbo a la disolución total.
Nunca La Nube.
La Nube es fecunda y fría, y sus caminos son insondables.
Es hermana de la brisa y madre de la lluvia.
La Nube baila bajo el sol, juega en la aurora y llora sus lluvias en el reino de la noche...
Y así como nadie sable donde sopla el viento, ni si viene, ni adonde va,
flota en su silencio de hesiquía sobre el mundo loco y aparente bajo los astros sin forma.
Sin rostro ni pretensión de identidad, deja su impronta en el brote, en la placenta, en la lágrima, en la humedad del globo ocular.
No se puede comprar una nube, no se puede vender.
No se atrapa ni se encierra con barrotes, no cotiza en bolsa ni se subasta en internet.
La nube es metáfora de lo inútil, de lo inasible, de lo huidizo...
del Tao.
En el camino de las nubes caminan los santos,
esos que renunciaron al oro, al poder,
y a las certezas de las formas.
Ahora me voy:
ya sopla el viento y cae la lluvia.

miércoles, 26 de febrero de 2014

Pasa el tren

A menos de un metro pasa el tren rumbo al segundo cordón bonaerense,
pasa el tren mientras nuestros pies nos llevan rumbo a la ciudad,
uno, dos, tres, cien, miles de pasos rumbo a la ciudad mientras el tiempo se desdobla en múltiples vástagos que nos confunden a todos, porque el tiempo, ese inasible fantasma sin identidad,
es como esas chicas que aparecen desnudas en las revistas
y que muestran sus enormes culos redondos en la televisión:
de todos y de nadie: putas.
El tiempo es una puta vendida al mejor postor,
una puta vil y mentirosa que te empuja rapidito para que acabes de una vez,
para que dejes la platita sobre el tramposo colchón y te esfumes en la nada.
Y nos tendríamos que poner de acuerdo en quién es el más apto para aprovechar estas fracciones temporales tan viles y atorrantas...
¿vos, yo, mi chica, Obama, el vecino de la esquina, Fidel, el pibito en la villita, el cantante Luis Miguel?...
¡que pregunta!
Y... ¿para que?... ¿objetivos?
¿para rezar, golpear, nadar, tocar la viola, estudiar, estornudar, coger, pedalear, hacer guita?
Ese tiempo que se fragmenta hasta la mínima disolución en este tiempo de modernidad tardía, no existe.
¡Lo aseguro!
El tiempo, ese puto tirano al servicio de la hormiga del rey Salomón,
es una falacia, una herramienta del Imperio,
un palo profundo metido en el orto para evitar el relajo de la verdadera paz.
O por ahí no, por ahí "el tiempo es oro", como dijo el Tío Rico...
"El tiempo es oro", dijo el tío,
"El tiempo es oro", volvió a decir,
"El tiempo es oro"... un mantra quema bochos....
Vos, por las dudas, no te olvides los forros.
y cuidá el culo...