Finalmente abandonamos Cachi con la extraña sensación de haberla perdido en los ojos para poder atesorarla en el alma. El bondi partió rumbo a Salta capital en la hora de la siesta, arribando a La Linda del norte cuando el sol caía. En el medio: La cuesta del Obispo pero en sentido contrario. Y desde la ventanilla del 1114, las fotos.
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viernes, 6 de abril de 2012
sábado, 11 de febrero de 2012
De Salta a Cachi por la Cuesta del Obispo
Regresamos del cerro San Lorenzo y corrimos a la terminal de micros en donde subimos a un "bus" de Rueda Hermanos que, de tan viejo, parecía haber salido de una pesadilla escolar de la infancia. Al rato de sentarnos subieron una Virgen de sonrisa serena y enigmática que iba fantasmagóricamente montada en brazos de un muchacho, una Virgen vestida de sedas amarillas, cintillas bolivianas y piedras color magenta en su radiante corona. Recuerdo que pensé -Dios no va a permitir que se accidente un bondi en donde viaja una representación de Su Madre-, pero en fin, el chico y la Virgen se fueron para el fondo y el viaje comenzó. Hay que decir que la desvencijada mecánica del colectivo fué contrarrestada por la increíble destreza de sus pilotos -fueron dos igual de diestros, que cambiaron el asiento a mitad de camino-. Salimos de Salta capital con un calor muy húmedo y subiendo durante horas por un camino extremadamente sinuoso, hermoso y peligroso, atravesamos la cuesta del Obispo llegando literalmente hasta las nubes, con una lluvia helada y un frío demoledor. Luego bajamos de lo alto y descendimos, ya con mejor clima, por una recta kilométrica que atraviesa el parque nacional "Los Cardones" hasta llegar a Payogasta, y unos minutos más tarde, a Cachi, en donde, gracias a la providencia divina, la Virgen permitió que le hiciéramos unas fotos en la vereda.
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