Tal vez el mejor modo de recordar un sitio en donde uno experimentó la dicha de sentirse libre sea el de la imagen sencilla, el del recuerdo en el ejercicio de una mínima expresión.
Cachi es sentimiento profundo, es polvo, es gigantes dormidos revestidos de nieve eterna, es cabras y lluvias y horizontes y relámpagos... y nubes, empanadas, vino tinto y sol. Y estrellas.
Y es también la sencillez de las acequias y de esas ramitas que en su olvidada identidad representan lo más profundo que anida en el corazón del que recuerda. Corazón que rememora y sufre, lleno de nostalgia, entre los incesantes ruidos de la gran ciudad...
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martes, 28 de agosto de 2012
sábado, 11 de febrero de 2012
De Salta a Cachi por la Cuesta del Obispo
Regresamos del cerro San Lorenzo y corrimos a la terminal de micros en donde subimos a un "bus" de Rueda Hermanos que, de tan viejo, parecía haber salido de una pesadilla escolar de la infancia. Al rato de sentarnos subieron una Virgen de sonrisa serena y enigmática que iba fantasmagóricamente montada en brazos de un muchacho, una Virgen vestida de sedas amarillas, cintillas bolivianas y piedras color magenta en su radiante corona. Recuerdo que pensé -Dios no va a permitir que se accidente un bondi en donde viaja una representación de Su Madre-, pero en fin, el chico y la Virgen se fueron para el fondo y el viaje comenzó. Hay que decir que la desvencijada mecánica del colectivo fué contrarrestada por la increíble destreza de sus pilotos -fueron dos igual de diestros, que cambiaron el asiento a mitad de camino-. Salimos de Salta capital con un calor muy húmedo y subiendo durante horas por un camino extremadamente sinuoso, hermoso y peligroso, atravesamos la cuesta del Obispo llegando literalmente hasta las nubes, con una lluvia helada y un frío demoledor. Luego bajamos de lo alto y descendimos, ya con mejor clima, por una recta kilométrica que atraviesa el parque nacional "Los Cardones" hasta llegar a Payogasta, y unos minutos más tarde, a Cachi, en donde, gracias a la providencia divina, la Virgen permitió que le hiciéramos unas fotos en la vereda.
lunes, 6 de febrero de 2012
Medio día en Cerro San Lorenzo (Salta)
Tristemente célebre por el asesinato de dos turistas francesas el año pasado, fuimos a San Lorenzo la última mañana que pasamos en Salta capital antes de subir rumbo a Cachi. Fueron a lo sumo tres horas, en un bondi de línea que recorre los 12 kilómetros que lo separan de Salta por dos pesos y en apenas media hora. El cerro permanece cerrado por los asesinatos, pero basta llegar al pié para disfrutar del río helado y límpido y de la espesura sub tropical que caracteriza a la zona. Más tarde retornamos a Salta para abordar el bondi que nos llevó, a través de la cuesta del Obispo, hasta Cachi.
domingo, 5 de febrero de 2012
Grafittis salteños
Una de las maravillas salteñas son las pintadas callejeras, los dibujos, los stencils; al poco rato de llegar y caminar por ahí al azar se cae en la cuenta del nivel de compromiso político, social y artístico que inquieta a los salteños, y eso se aprecia en las paredes. Desde la crítica religiosa a la bandera de la polisexualidad pasando por la ciencia ficción y la fantasía onírica surrealista, los grafittis salteños no ahorran pigmento ni creatividad en pos de la simple y llana denuncia, como el stencil que reza entre esvásticas "Salta está enferma de homofobia", y el otro, genial en su simple economía: "DIO$", o el revolucionario "Debajo del cemento hay tierra, rompelo y hacé tus alimentos"
He observado también ciertas imposturas, por ejemplo, un grupo de empleados municipales con claras raíces autóctonas tapando con pintura blanca un grafitti que rezaba: "Solo el indio salvará al indio"
El último día y luego de volver de Jujuy, mientras ibamos al aeropuerto ví desde la ventanilla del bondi muchos stencils más que no he llegado a fotografiar; tal vez sea esa otra de las válidas razones para regresar nuevamente a las calles salteñas en el futuro.
He observado también ciertas imposturas, por ejemplo, un grupo de empleados municipales con claras raíces autóctonas tapando con pintura blanca un grafitti que rezaba: "Solo el indio salvará al indio"
El último día y luego de volver de Jujuy, mientras ibamos al aeropuerto ví desde la ventanilla del bondi muchos stencils más que no he llegado a fotografiar; tal vez sea esa otra de las válidas razones para regresar nuevamente a las calles salteñas en el futuro.
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