Mostrando entradas con la etiqueta ensalada de arte Nº2. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta ensalada de arte Nº2. Mostrar todas las entradas

miércoles, 16 de mayo de 2012

Ensalada de Arte Nº 2 en Villa Pineral

Llegamos a las 22hs y ya estaba lleno. Enseguida apareció un vinito, gentileza de la casa, y acto seguido comenzaron las preguntas por las fotos. Luego Rodolfo, el poeta del lugar, me pidió que pasara a hablar un poco del tema imagenes; después de eso y de la madera que cayó del cielo, aparecieron más vinos, las poesías tomaron protagonismo muy bien acompañadas por una guitarra gaucha -y para nada trabajosa, Borges- y llegó más gente, más amigos, y los niños correteando felices con esos cuerpitos alados todo alrededor. El Alfred apareció en escena y nos maravilló con su bella música mínimal y su teatro de sombras esencial, y mientras la mente iba dejando el control para otra ocasión más solemne, llegaron y armaron los chicos de Ah Malaya! y un ratito después comenzó el bailongo. En eso aparecieron los chorizos a la pomarola (¿o volvieron?), y las zapis muy bien amasadas entraron derechito y más vino y birra y faso, y ese saxo iba tan bien pegado con la trompeta que uno no paraba de pedir más y más para poder apagar tanto fuego generado entre corcheas y lúpulos y sangres de Cristo derramadas al interior y ¡salud!. Los Imparciales aparecieron más tarde, en trance, como unos hermanos musicales en la fe, bailando al palo bien volados y flotantes sobre alfombras persas tejidas en hebras eternas de canabiol índico perfectamente florecido... para entonces las bocas eran todas sonrisas y el estado era de pura dicha, de olvido total del devenir del reloj; como para despreciar con un gigantesco pito catalán los putos ríos de vino de los curas del paraíso y las torres de hembras acumuladas hasta el fin de los tiempos.
Finalmente -todo termina- la noche acabó. Y yo todavía me pregunto como hice para pedalear junto a mi chica más de diez cuadras hasta casa.
Y hoy ya es jueves: todavía me dura la sonrisa.