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lunes, 13 de octubre de 2014

Autodiseño siglo XXI

Bauman le puso nombre y apellido:
"Modernidad líquida".
La falta de significado, tal vez, sea un mal de este siglo; pero basta ver la oscuridad generada por las prohibiciones -y la muerte- del pasado para entender que, tal vez, los vástagos de esta ruptura sean los primeros seres realmente libres que hayan visto la luz del sol.
Sexo, géneros, cultura e inculturación, globalización, tecnología, multiplicación de la memoria... vivimos un período en donde nos diseñamos como "obras de arte vivientes".
Sin embargo no descreo del Sermón de la Montaña ni de su Autor... pero sí de todo el andamiaje represivo que se ha construido sobre tamaña libertad jamás repetida.
El consumo fagocita todo y lo vuelve mercancía. Y lo vomita. Pasó con el rock, pasó con la literatura... también con el Hijo de Dios.
Ante todo, Dios nos hace libres.
No olvidemos ese detalle.



miércoles, 26 de febrero de 2014

Pasa el tren

A menos de un metro pasa el tren rumbo al segundo cordón bonaerense,
pasa el tren mientras nuestros pies nos llevan rumbo a la ciudad,
uno, dos, tres, cien, miles de pasos rumbo a la ciudad mientras el tiempo se desdobla en múltiples vástagos que nos confunden a todos, porque el tiempo, ese inasible fantasma sin identidad,
es como esas chicas que aparecen desnudas en las revistas
y que muestran sus enormes culos redondos en la televisión:
de todos y de nadie: putas.
El tiempo es una puta vendida al mejor postor,
una puta vil y mentirosa que te empuja rapidito para que acabes de una vez,
para que dejes la platita sobre el tramposo colchón y te esfumes en la nada.
Y nos tendríamos que poner de acuerdo en quién es el más apto para aprovechar estas fracciones temporales tan viles y atorrantas...
¿vos, yo, mi chica, Obama, el vecino de la esquina, Fidel, el pibito en la villita, el cantante Luis Miguel?...
¡que pregunta!
Y... ¿para que?... ¿objetivos?
¿para rezar, golpear, nadar, tocar la viola, estudiar, estornudar, coger, pedalear, hacer guita?
Ese tiempo que se fragmenta hasta la mínima disolución en este tiempo de modernidad tardía, no existe.
¡Lo aseguro!
El tiempo, ese puto tirano al servicio de la hormiga del rey Salomón,
es una falacia, una herramienta del Imperio,
un palo profundo metido en el orto para evitar el relajo de la verdadera paz.
O por ahí no, por ahí "el tiempo es oro", como dijo el Tío Rico...
"El tiempo es oro", dijo el tío,
"El tiempo es oro", volvió a decir,
"El tiempo es oro"... un mantra quema bochos....
Vos, por las dudas, no te olvides los forros.
y cuidá el culo...

sábado, 6 de octubre de 2012

Movimiento en no lugares

¿Cual es el sentido de fotografiar lo que sea sin importar el juicio de los que saben y de los que no?... transmitir una mirada, atestiguar que mientras se acerca el día del juicio -en un sentido no religioso- uno anduvo por aquí.
Hoy le tocó el turno a los no lugares: Subte B, Centro Cultural Recoleta, bondi 123, escaleras mecánicas, y la modelo en casi todas las tomas, exceptuando al dueto dinámico, es mi chica Paula Burd, que siempre se coloca con gusto... ¡she gets!
El movimiento es el paradigma de la modernidad, el tránsito, la muerte del espacio en pos del tiempo de conexión entre dos puntos. Y van entonces las fotos hechas en estos lugares inciviles que empujan al escape.