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lunes, 8 de mayo de 2017

Salvar el domingo

Unos pepinos en vinagre, leber  y mostaza de Dijón nos pusieron en marcha… pizza alemana, salvar el domingo, fin de marzo, moscatel helado, caminata por el conurbano hasta el Carrefour de General Paz y San Martín, precios elevados, carros vacíos, fotografías, calor-frío-calor-frío, los mismos sitios hace 47 años… y pensar que una incontable millonada de seres humanos ignotos desconoce lo que es vivir más de cuatro décadas en Caseros West.
Las dos piernas sosteniendolo todo; San Expedito siempre presto transitando entre nosotros, perros de plástico y de carne también, muñecas en la vidriera, Marilyns descoloridas bajo el sol, vírgenes y espejos, cables, jesuses, gritos, ex presidentes chillando cosas, high key, un observatorio en Santos Lugares, el viejo Ernesto a color, aunque era un muerto, el reflejo de mi chica y el encuentro con el gorra, siempre en bici el gorra, hasta el final…
En fin: volvimos y amasé la pizza alemana. Moscato, birra, serie y a dormir la mona, que al otro día es lunes y nada puede ser peor.


































viernes, 30 de mayo de 2014

Un domingo solo

Ella se fue y me quedé solo,
rumiando mi dolor.
Mi dolor, ese que brota del corazón, es sólo mío;
a nadie puedo culpar ni acusar por mi ceguera...
Y es que lo soy: ciego.
También soy sordo, y mudo,
y tiemblo.
Por eso, Señor, ten piedad de mi.
Me has regalado la vida, a vos te pareció bueno, Señor Dios.
Entonces te pido que me contagies ese amor,
no te pido ni perfección ni merecerlo... ¡no!
sólo haz que yo ame, a mi y a todos, cada día más,
como vos me amás, porque si, porque me hiciste a tu imagen y semejanza, porque te pareció bueno.
Una bella gratuidad.
Y lo demás, es vanidad.
Perseguir el viento.

jueves, 20 de febrero de 2014

Una cerveza en plaza Plate

Llegamos de la nada y nos reencontramos con la ciudad... la energía transmutada desde el menos al mas, pero sólo por un ratito.
Y es muy raro, porque esa noche me parecía muy poco -atrapado por la zozobra del vivir- y hoy me parece tanto.
Los buenos recuerdos funcionan como una plurivalencia emocional que se reconstruye con el paso del tiempo, y a veces lo chiquito se vuelve tan gigante que se añora con lagrimas en los ojos.
Y paso tan poco desde entonces... y tanto.
La vida es un misterio sin significado, y si a veces la encierro en un marquito es porque ese marco me da alas para volar y ver todo desde lo alto.
Que se repita el vuelo...
y la birra, claro.

lunes, 2 de diciembre de 2013

Siempre la mañana

Horas y horas de guitarras y unos alcoholes que comenzaron muy temprano en otro asado de mediodía.
San Padua de noche, flautas, risas, tartas, amigos y unos aparatitos para zapar de lo más lindo.
Luego las horas que se van -yo creo que más rápido vuelan cuanto más se acerca la aurora-
Y pasa de todo, Cure, Charly, el Flaco, los inevitables Beatles...
Y finalmente febo asoma. Eso sí, asoma como es, sin colores ni trapos de cagada.
Otro domingo en la autopista... y siempre la mañana que regresa.
Llegamos y ya los zorzales estaban a pleno.

domingo, 9 de septiembre de 2012

Rodeado de infinito

Lo más lindo de salir fuera de las cuatro paredes es que uno se encuentra, en un instante, rodeado de infinito. Luego se ajusta la visión a lo más pequeño e inmediato... el bichito, la luz en una antena de TV, una sombra, los colores, las nubes, la piel. Y al mismo tiempo, y en una polifonía sensoperceptiva, se viaja, se camina, se piensa en lo que se piensa mientras se espera la respuesta, si la hay... uno llega a ver bajo ese cielo, que es este cielo, otra realidad, otro paisaje, otra geometría. Y lo mismo en el corazón. Y en el alma.
A medida que avanzo hacia el final de los días, voy intentando perder los significados de lo que me rodea, voy dejando caer las ideologías, las realidades, los dogmas. Y sueño con la utopía... ver todo una vez más con ojos nuevos, como al principio, gozar de la mirada clara del que recién llega, una mirada extraterrestre, una frescura de turista en el reconocimiento de la forma y del color. Y aunque nunca lo lograré, insisto. Porque si uno se enamora de lo imposible, que es también locura y magia, lo imposible se vuelve propósito, esencia, combustible y motor. Y también se vuelve droga... tal vez la única droga que mejora y sutiliza al iniciado en el exceso, en la sobredosis, en la loca alopatía de la aceptación total.