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jueves, 20 de febrero de 2025

Ciudad Estío

 Se sale a caminar, se recorren kilómetros a pie; aparecen los escenarios, subjetivos, y se retratan con desapegado rigor, y aunque no se sabe ni se comprende el porqué, se hace, como si fuera cierto, como si sirviera para algo, como si hubiera un motivo o varios. Un corazón atravesado por esa tiranía -¡yo quiero morfar!- y un ser vivo estallado, derramado, derretido; brutalismo de salón, pizzerismo de pasado, antaño, el ayer de nuevo o el nuevo pretérito. Las antenas, la Luna y Venus transmitiendo saludos y contactos sin lograr coincidencia alguna. Empanadas fritas de carne, la fe, el acusado y todos los pibitos del conurbano en alerta, fuera el móvil, contra la pared, pero nada tiene que ver con un teléfono. Rayos y centellas: ella, hermosa, esperando sin pausa ni prisa a que llegue lo que desea, lo que la transforme, lo que la llene... con su leporina sonrisa blonda acuosa transistora fluyendo energías hacia todos nosotros al divino botón desde una triste persiana en Villa Ballester.













domingo, 24 de junio de 2018

El fumódromo habitual

Partamos de la base: la hipérbole es un recurso habitual, casi de la familia, diría mi abuelita. Uno frena, gira hacia el hombro izquierdo, mira hacia atrás… y lo que ve es hipérbole, certera hipérbole, mezclada con un montón de cosas más.
Nada se puede hacer al respecto, no hay nada que hacer con el condicionamiento, nada podría hacerse… ¿quién? ¿no es acaso el condicionamiento tratando de redimirse?
Y enseguida aparece la putez del lenguaje: redimirse, progresar, la excelencia, genialidad, voluntad, éxtasis sexual, estasis mental, condena, logro, el bien y el mal, llegar a la meta, el amor y el odio, el proyecto y la impotencia.
Me pregunto ¿a quién le importa?... ¿quién espera que toques la guitarra, imprimas esa foto, compres esa tanga, travistas la impotencia, eyacules la amargura? ¿hay alguien ahí?
Sin embargo actuamos frente a la acuosa mirada ajena, que a su vez actúa frente a la acuosa mirada ajena, y así hasta el infinito, como los irrepetibles decimales de Pi.
Entonces aparece la hierba, esa hierba maldita, bendición de los idólatras, de los promiscuos, salvajes perseguidores de la emoción de fondo, del brillo solar en el ocaso, del mar loopeado hasta que pase la estrella de color, del amarillo al rojo, y nos alcance el ex-tallido…
La vida es el fumódromo, Buenos Aires, Caseros, el nido, el cielo, el recuerdo de las vacaciones, la pipa vacía, la ausencia de reglamento.
No lo hay. Dentro de mi alma no hay reglamentos, ni deberes ni derechos, ni dogmas ni mandamientos.
Es el fumódromo. Hasta el final… (¿hay final?)































viernes, 23 de febrero de 2018

¡ALEGRÍA! ¡ALEGRÍA!

Vaya con alegría, señora; vaya con alegría, señor; camine con fe hacia su destino de consumo: vote, mastique, no piense, defeque, comulgue, siga las reglas, condene al condenable, compre comida hecha, lávese los dientes, sea una Barbie, abandone la carne, nade estilo crawl, orine con puntería, margine al marginal, sea mariposa, insulte, eructe, reproche, denigre, vote con alegría –eso es esencial-, crea en los ET, no hable con su vecina, ¡lejos la villa de nosotros!, (los ricos no roban, señor, porque ya tienen plata), crea en Dios, llore de impotencia, invente malas palabras, haga la dieta del pescado, abra otra cuenta de facebook y cambie de sexo, pierda el celular, sea infiel con un dildo de metal caliente, derroche el poco dinero que le queda, deje de creer en Dios, ame a su vecino –literalmente-, deje de creer en los ET, eyacule mil veces porque es muy bueno para la próstata, convierta a su pobre hija en princesa y cásela con un boludo, siga con alegría hacia la nada, siga con alegría hacia la urna, siga empecinado/a/x y con estúpida paz de mercado hacia su irremediable destino final, que es una tumba extraviada en el silencioso camposanto.
El crack está entre nosotros… ¡1897!, y la garompa en la boca de la mujer que lucha (así lo atestiguan las imágenes-macho), hay dos tetas rojas en la pared, televisores basura, mujeres muertas y el perro pantalla.
Y bueno, todo lo demás… que como esto que escribo, es un puto delirio –y no-.
Todo es un delirio –y no-… ¡ALEGRÍA!, ¡ALEGRÍA!, ¡VOTE CON ALEGRÍA!