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sábado, 22 de febrero de 2025

La Perla del West

 Salame, durazno y torta frita; tres trenes, mil setecientos cuarenta y cinco. Domingo de escape. Ver la muerte de Amy el veintitrés de julio del dos mil once en una TV cerquita del mar, comentarla no sin tristeza, seguir con el café y la torta. "La luna pide sangre", dijo ella, y terminó escrachada años después en un tristísimo tacho de basuras mercedinas. Y lo mismo podríamos decir del Guasoncat. El trío, o ella repetida sobre la palabra furcia, zorra, fulana meretriz repetriz conclupiz... sin embargo la chica ahora vive en Dinamarca, tiene mucha plata en el banco de Dinamarca y juega a la Play 101 en Dinaman. Es un Dinaman. El cascarudo me hizo acordar a Lovecraft, y todo ese asunto de la raza que vivirá, luego de la extinsión humana, en este planeta que no es nuestro planeta... este planeta nuestro, que dejará de serlo para que sea de ellos los cascarudos con ese cerebro 3 a 1 y manchitas rojas asco. Gatos y ratones, bien gracias. Te doy una dinamita y vos meteme un tiro. Te hago un gol de mediacancha si bailás para mí, ratita. Bailá con la araña.


















lunes, 24 de octubre de 2016

Flores y entropía

El año llega a su fin. El trabajo se acumula en el espíritu –y en los huesos- como un peso muerto que cuelga y se arrastra. Noticias en el diario, noticias en la radio y en la pantalla de TV. Los “duros y perversos encabezados de los diarios” licúan la risa fácil, la mano abierta, la levedad, la inocencia… sí, Luca sabía.
Y esto se refleja en las fotos. Salir a caminar y ver entropía… un universo humano que se derrumba -¿se derrumba?- a fuerza de malas noticias, temores, miedos. La muerte en cada esquina, en cada sombra, en la soledad dominguera de las calles del conurbano.
Y están las flores, sí, siempre las flores.
Dicen que el amor es lo único que escapa a la entropía universal, y yo lo creo así. Del amor nace la vida, y de la vida ese mecanismo que crea más vida con los elementos degradados de la entropía… ¿acaso no somos polvo de estrellas?... ¿acaso nuestra sangre y nuestras venas no están construidas con los materiales cocinados en antiguas mega explosiones estelares?
Las flores también. El altruismo en el color y en el diseño… y todo para todos, o para nadie en particular.
Llega noviembre y aumenta la tensión.



















domingo, 15 de febrero de 2015

Contrapunto

El macrocosmos cultural sufre dolores de parto: miedos, inseguridades, represiones, mentiras...
Y muerte.
El microcosmos natural, en cambio, prosigue en paz con su lenta marcha: las flores florecen, los zorzales cantan, las hormigas trabajan, la brisa recorre la tierra sin saber de donde viene ni a donde va.
"Los encabezados de los diarios son duros y perversos,
y una familia que conozco construyó un arca"...
Ya el mundo humano se prepara para la marcha, para el rechazo, para el combate y la protesta.
Mientras tanto, un planeta azul gira alrededor de una estrella media, amarilla, estable y madura, brillando su potencia en la extensa periferia del brazo de una típica galaxia en forma de espiral.
No heredaremos la Tierra.
Sí, heredaremos la Tierra.
¿Sobreviviremos?

domingo, 16 de febrero de 2014

Casi como en...

... Coroico, Bolivia.
Pero ahí es distinto.
En todos lados es distinto.
Todo... y todo el tiempo.
Ahora mismo es distinto, distinto que ayer y que hace diez minutos atrás.
Así es la vida.
No la podés agarrar... Borges diría que es:
inasible.

lunes, 22 de octubre de 2012

Adiós a Navarro

Esa mañana salimos de la cama y nos fuimos directo al salón comedor para desayunar; luego dejamos el hotel previa llenada del termo, y salimos caminando hasta la laguna en plan de despedida antes de partir.
Pateamos por la ruta hasta el restaurante del Golf Club y desde allí regresamos, cruzando el puente prohibido, bordeando el agua desde el extremo, justo donde comienza el balneario.
Es el último domingo de las vacaciones de invierno... en los alrededores de la laguna las familias están apiladas a montones, encendiendo el fuego para hacer asado y jugando un fútbol improvisado; los chicos corren en grupos desbocados, riendo salvajemente y a los gritos; las señoras gordas arman sandwichs multicolor siempre excedidos de mayonesa, como debe ser;  jóvenes parejas matean y rascan una viola entre besos tempranos, las birras están destapadas y los tintos dudosos servidos en vasos plásticos; nuestros amigos perros caminan todo alrededor mangueando comida a los humanos reinantes -uno de ellos nos reconoce y nos acompaña un par de cuadras-, el sol de mediodía brilla sobre la laguna con destellos de ensueño mientras los botes echados en silencio esperan la época de pesca... en fin, día de fiesta, día de reunión navarrera y dicha. En esa caminata fumé mi último cigarro. Y dejé en el recuerdo -y para siempre- las vacaciones invernales del 2012.
Luego cruzamos en silencio la ciudad muda de siesta hasta la plaza, y al rato nos subimos al 136, que en unas horas nos dejó en Merlo. Y allí trepamos al tren Sarmiento, que logró, en su imagen de descarada miseria, destruír el espíritu festivo que todavía lograba sobrevivir en nosotros...



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lunes, 1 de octubre de 2012

Deformidades nocturnas en Navarro

La tarjeta al rojo vivo, los bolsillos vacíos, unos panes secos con fiambre feteado y un pedazo de queso chiquito sobre la mesita de luz de vidrio, queso que es cortado con un cuchillo afanado por ahí mientras el vino tinto fluye desde el pico y el corazón espera más con muchas ganas de seguir, por favor un poco más, nos dice el cuore, y espera ansioso como un perrito espera las migas de pan, espera mucho y no deja de esperar, y nos dice denme más, denme mucho más, denme muchísimo, no, mejor denme todo... y que todo sea juntos y que sea para siempre.
Entonces salimos, juntos los dos, rumbo a la mítica esquina pulpera "La Protegida" con las venas rebosante del jugo de la vid y los últimos cartuchos para reventar en la última noche navarrera que fué también la última noche de las vacaciones de invierno.
En la calle reina el frío y el silencio fecundo, las estrellas brillan eternas sobre nuestras cabezas, las cuadras se suceden en un calidoscopio de amor que por nunca completarse nunca se deja, como todo, y el dolor y la dicha de estar rodeado de lo hermoso y lo efímero hacen el resto, y todo alrededor se detiene en la cotidianidad de tanta gente que se prepara para dormir mientras nosotros pasamos caminando muy juntos frente a la puerta de sus casas, y ese perro que nos mira con su mirada nocturna y esa sombra de farol fantasma sobre la pared...
Y luego más vino y unas empanadas exquisitas, y más calle y más cuadras a pié hasta el helado de rigor, helado que se lleva las últimas monedas, y luego los besos y el hotel y el lecho y otra vez el silencio y la nostalgia de saber que mañana, justo mañana a esta misma hora, de noche y bajo este mismo cielo, seremos sólo un recuerdo por aquí.