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sábado, 13 de diciembre de 2014

Los demonios

Viven en nuestro mundo, se reflejan en nuestros espejos, lloran, ríen, trabajan, odian, corren, aman, procrean, nacen y mueren.
Y, como todos, se preguntan por la verdad.
Nunca una regla vivió más que su excepción, y así les sucede a los demonios.
En tiempos inmemoriales los hombres convirtieron La Palabra en persecución y atadura, y entonces los demonios existieron.
Están aún entre nosotros, caminan en nuestras calles, llevan sus niños al colegio, esperan en las puertas de nuestros templos, esperan la misericordia.
No la de Dios, que los ama y, por eso, los ignora.
Esperan la nuestra.

sábado, 7 de junio de 2014

El humo de la mirra y del incienso

Basta un carbón, una vela blanca e incienso y mirra para llegar a Dios.
Y decir, en alta voz, el Salmo 91:

Tú que habitas al amparo del Altísimo y resides a la sombra del Omnipotente,
dile al Señor: "Mi amparo, mi refugio, mi Dios, en quien yo pongo mi confianza".
El te librará del lazo del cazador y del azote de la desgracia;
te cubrirá con sus plumas y hallarás bajo sus alas un refugio.
No temerás los miedos de la noche ni la flecha disparada de día,
ni la peste que avanza en las tinieblas, ni la plaga que azota a pleno sol.
Aunque caigan mil hombres a tu lado y diez mil a tu derecha, tú estarás fuera de peligro: su lealtad será tu escudo y armadura.
Basta que mires con tus ojos y verás cómo se le paga al impío.
Pero tú dices: "Mi amparo es el Señor", tú has hecho del Altísimo tu asilo.
La desgracia no te alcanzará ni la plaga se acercará a tu tienda:
pues a los ángeles les ha ordenado que te escolten en todos tus caminos.
En sus manos te habrán de sostener para que no tropiece tu pie en alguna piedra;
andarás sobre víboras y leones y pisarás cachorros y dragones.
"Pues a mí se acogió, lo libraré, lo protegeré, pues mi Nombre conoció.
Si me invoca, yo le responderé, y en la angustia estaré junto a él, lo salvaré, le rendiré honores.
Alargaré sus días como lo desea y haré que pueda ver mi salvación".


Los Reyes llegaron del oriente siguiendo la estrella y encontraron al Rey en el pesebre de Belén... le regalaron Oro, Mirra e incienso.
Oro, por ser Rey, y más que Rey: Rey de Reyes.
Incienso, porque éste Rey es Dios.
Y Mirra, porque desde su nacimiento será predestinado a la muerte, y no una muerte cualquiera, sino una muerte de ofrenda: Su vida por la de todos...

viernes, 30 de mayo de 2014

Un domingo solo

Ella se fue y me quedé solo,
rumiando mi dolor.
Mi dolor, ese que brota del corazón, es sólo mío;
a nadie puedo culpar ni acusar por mi ceguera...
Y es que lo soy: ciego.
También soy sordo, y mudo,
y tiemblo.
Por eso, Señor, ten piedad de mi.
Me has regalado la vida, a vos te pareció bueno, Señor Dios.
Entonces te pido que me contagies ese amor,
no te pido ni perfección ni merecerlo... ¡no!
sólo haz que yo ame, a mi y a todos, cada día más,
como vos me amás, porque si, porque me hiciste a tu imagen y semejanza, porque te pareció bueno.
Una bella gratuidad.
Y lo demás, es vanidad.
Perseguir el viento.

viernes, 9 de mayo de 2014

Otro día, otro sol

Amanece un nuevo día detrás de la cortina.
Amanece con el mismo nombre,
con el mismo cielo,
con la misma temperatura color.
Amanece el sábado y la luz, amanece la brisa y el disco del sol...
y gira una estrella y gira un planeta,
y el  sistema solar está en los pulmones, y el pino respira en mis neuronas,
el universo conocido permanece dibujado en las células de mi piel,
y se expande...
No sabemos si retornará al origen o si así continuará,
expandiendo su belleza hasta la diáfana disolución de todo y de todas las cosas:
la música,
la lepra,
la risa,
la cerveza,
la ira,
tu sonrisa,
la cuenta bancaria,
el abandono del mundo y el amor de Dios.
Yo creo que algo perdurará... un color, una inercia rumbo a lo magnánimo,
un propósito definido,
un éxtasis...
una verdadera curiosidad por ver el "más allá".
Y miedo, por supuesto... 
¿quién no?

sábado, 26 de abril de 2014

Permanecer en la rama

Un golpe y un robo me llevaron de nuevo al templo.
Domingo de resurrección, Santos Lugares, Santuario de Lourdes.
El aroma del incienso y la oración otra vez, porque para el que cree todo le resulta en bien.
Y el pedido es simple: permanecer en ese yugo suave, dejar de lado las golosinas superfluas que ciegan, esclavizan y confunden todo lo demás.
Es difícil en soledad... un imposible objetivo solitario.
Es fácil, en cambio, junto al Maestro.
Permanecer unido a la rama hasta dar fruto, esa es la única realidad posible.
Y que lo demás, el mundo, se agote a sí mismo.

martes, 15 de abril de 2014

En la línea de fuego

Ahí vivimos, en la línea de fuego. No hace falta ir a la guerra para encontrarse entre las balas, ni hace falta mucho preámbulo ni telegrama de aviso para morirse de improviso... a fin de cuentas la parca termina siendo de lo más certero y aburrido que a uno le puede ocurrir, de tan previsible y esperada. Por eso me sorprendió que hoy en Santos Lugares, cuando me afanaron a las cuatro de la tarde dos pibitos de quince años a punta de pistola, me galopara tanto el corazón. De más está decir que les di todo -aclaro: se los hubiera dado todo igual aunque no hubiese visto el arma-, pero bueno, la vi, y uno se asusta un poco, si estaba tan linda la tarde, tan soleada y llena de brisa, no daba para morirse justo hoy. Y tuve suerte porque me devolvieron las llaves -me las tiraron mientras se iban con mis cosas- y más suerte aún porque regresando a casa me encontré con la carpeta de Psicología tirada en la calle, que era en realidad lo único no recuperable: mis apuntes. Todo lo demás, la SUBE, la guita, una bufanda, la mochila, un buzo, el mp3, todo es reemplazable. Tal vez lo que más me dolió, o lo único, en realidad, fue que se llevaran el que hasta ese momento era mi tomo tercero de La Filocalia. Luego me dije que tal vez es mejor así... por ahí un día lo leen y les viene bien un poco de Dios, por lo menos para que no lleguen a matar a nadie ni resulten ser matados.
Ojalá lo lean.

jueves, 20 de marzo de 2014

Un Jesús en la pared

Ayer caminaba por Santos Lugares y me encontré con un Jesús en la pared... me lo quedé viendo, algo me ofrecía este Jesús, en sus manos parecía tener una manzana o un pedazo de sandía.
Sonreía desde el cemento coloreado con dientes muy blancos y cara de rock & roll.
Le hice una foto y me fui.
Regresé muy tarde, medianoche, y al ver el Jesús en la foto, no pude evitar preguntarme a mi mismo:
Este Jesús... ¿es Jesús?
¿Es el Jesús que yo conozco?
¿El Jesús que convirtió el agua en vino en las bodas de Caná?
¿El que fue clavado en la Cruz?
¿El que multiplicó los panes?
¿El que NO condenó a la prostituta?
¿El que nos instó a practicar una comensalía abierta?
¿El mismo que resucitó a Lázaro y que se rodeó de la "lacra" de Israel?
¿Este Jesús es el que dijo que "el origen de todos los males es el amor al dinero"?
¿Es el mismo que dijo que "es más fácil que pase un camello por el ojo de una aguja que un rico vaya al Cielo"?
Y este Jesús, el de la pared... ¿de donde salió?
¿Este quién es?
¿Quien dibujó a ese Jesús con cara de cómic argentino de los '70?
Yo lo veo más cerca de García Ferré que del Evangelio de Juan.
Más cerca de la banalización total que de la religiosidad pura.
Lo veo más cerca de Woodstock y de una planta de porro que de la tierra de Caanán.
Jesús, el mío y el de todos, no sonríe al pedo desde una triste y húmeda pared del subdesarrollo,
Él me ama, Él nos ama,
y nos perdona todo...
hasta que lo representemos tan pero tan feo en el borde de una calle.
Estos Jesuses que andan dibujados por ahí no son Jesús.
Jesús, el original, no es, ni fue, ni será nunca un simulacro.
Jesús es amor.
Y ése, el amor, es el primer peldaño de una escalera que sube y sube y sube y sube hasta el infinito.
"No juzguen para no ser juzgados", dijo hace dos mil años el Jesús original, el único...
nada dijo ni de sandías ni manzanas.

lunes, 16 de diciembre de 2013

Un buen final

Año 2013... pies y asfalto, semáforos y piernas, sombras y luces de neón... caminatas extensas desde el microcentro hasta La Chacarita bajo la Luna y las estrellas.
La música en los oídos, el silencio y la soledad en la Buenos Aires nocturna:
9 de Julio, Corrientes, Córdoba, Santa Fe, Cabildo y Lacroze.
Y al fin el 123 hasta el nido bonaerense.
Cielos nublados, invierno, soles y lluvias, la primavera y los astros, viento helado,
año 2013 que inexorable ya te vas.
¿Cuanto tiempo me queda en este plano?
¿mucho, poco, nada?
No importa.
Si es el final, nunca importa.. si es un buen final.
Dios provee, siempre.

lunes, 2 de diciembre de 2013

Dios y la risa

Bueno, si... tal vez yo, hombre light, nunca llegue a estar seguro de lo que realmente es la verdad... creo en Dios, no dudo de su existencia ni me corro, pero al mismo tiempo no la puedo probar, asegurar, menos imponer... y como suelo ponerme del lado opuesto para entender cómo catzo se ve desde ese otro lado, me termino encontrando en perfectas tablas justamente con aquellos que lo niegan... mis hermanos ateos.
Pero claro, yo también soy un habitante moderno del siglo XXI, y también contaminado estoy de esa diafanidad relativista; por lo tanto me resulta incómodo y de muy poco respeto andar por ahí molestando e imponiendo mis creencias religiosas particulares a quién sea.
Pero igualmente las tengo, claro, no me puedo escapar de ellas, ni quiero escaparme, gracias a Dios.
Y entrando en la cuestión, asuntos del ser creyente mío propio y particular: 
¿Que quiere Dios de mi?
En principio que sea santo, sin dudas; un santo del siglo XXI, un santo un poco light y también antimonsanto. Un santo que sea como la semilla de mostaza en el ordenado huerto artificial: una imparable peste desestabilizante.
Ahora bien ¿que es serlo? ¿como se llega a ser santo?
Menudo problema, si enseguida uno piensa en el cilicio y el cadalso, la culpa, el rechazo, la vergüenza... pero no, yo no creo que deba torturarme a mi mismo para ser santo. Ya bastante he sido torturado por los que me hicieron miembro de esta civilización de amor y paz.
Y es re loco, porque tal vez la clave esté un poquito más cerca del amor que de la perfección moral, jaja, si es que algo así como la perfección moral es humanamente posible; observando frente al espejo mis humanas miserias a diario descreo, realmente, que lo sea.
Y reconozco que en algún punto hasta me tranquiliza, de este modo puedo dejar que Dios se encargue de suavizar aquellas aristas que en lo personal me resultan harto punzantes.
También dejo que Dios se encargue de llevar para su redil a los que Él elija, como a mi me elige sin mérito propio alguno.
Dios... no tiene condiciones para su amor.
En fin, amor. Y agregaría, amor y respeto... por mi y por los demás -sí, por los demás todos: los agnósticos, los ateos, los putos, los musulmanes, los comunistas, los niños, los negros, los que tienen los dientes podridos, los travestis, los sucios, las mujeres, los linyeras, las tortas... todos los que siempre están fallados desde siempre (o por lo menos desde Marx)-.
Pienso: alegría... palabra mágica... y me pregunto: ¿se puede ser santo si no se es alegre? ¿vale la tristeza en el ejercicio de la santidad?
Bueno, uno puede estar triste, desde ya, a mi me pone triste la intolerancia -otra palabra light-  pero la tristeza le gana en profundidad a la burbujeante superficialidad de la risa. Pero claro, si la risa cura.
Reír, reír, sonreír, llorar de risa.
¿Y que cura la risa?
Creo que la risa es el antídoto perfecto contra la seriedad... y uno no puede ser muy serio si entiende que está en un mundo maravilloso como un mero turista, de paso, viendo de todo un poquito antes de partir.
Viendo la panacea de la diversidad estallando de vida todo alrededor.
Y bueno, adonde va uno después de espichar es también un asunto personal. Yo no creo en la muerte, y aunque tengo miedo de morir, por lo menos mantengo mis esperanzas al respecto.
En fin, reír y gozar de esa libertad que Dios me regala con la mujer que amo... la de la foto, la que ríe tan lindo, eso me gusta, suena bien, sencillo y posible como la lluvia y la brisa.
Y luego, bueno, dar lo que se pueda con todo el amor que se pueda, sin tanta culpa y con aún menos seriedad.
Yo creo, resumiendo, que Dios quiere que yo sea feliz, dichoso, íntegro.
Y Dios, mi Dios, quiere que ame a mis hermanos como son.
Que no los juzgue.
Dios no es un torturador, aunque muchos así lo presenten...
Dios no me trajo a esta vida maravillosa para que ande por ahí contagiando todo y a todos con mis negros, resentidos y totalitarios humores de cagada, no.