Ellos, sí... están para cuidarnos. A diario los matutinos cuentan los plomos que, extrañamente, mutilan y ultiman a algunos de nosotros, sin embargo insisten en cuidarnos, nos aseguran: "lo hacemos". Están también para hacer respetar las reglas sociales, esas que se desprenden de un pasado común, tan brillante como triste y oscuro, con sus santas y misóginas hogueras encendidas, sus trincheras sangrientas de guerra mundial, sus hongos atómicos creciendo sobre las poblaciones civiles, su matanza perpetua en la búsqueda del Santo Grial -y del petróleo-. No importa, ellos son suficientes. Ellos, su ley y todo lo que, cual borbotón, llega por whatsapp...
Las imágenes son de este año que llega a su fin -2025-, y de distintos orbes: San Andrés de Giles, Villa Ventana, Pigüé, Santos Lugares, y una larga caminata hasta la zona norte... "Salud mental es poder amar sin miedo", ok, estoy de acuerdo, aunque hasta ahora nunca dejé de tener miedo, así que pregunto: ¿puedo amar y tener miedo también?
Coger de porro no es amar, claro, aunque se le parece, tanto como el templo se parece a una casa de Dios, la multa -1 tiro- se parece a la justicia y la lengua de Warhol se parece a los Rolling Stones. Las fotos se parecen a la vida, también. La vida, esa incongruente belleza llena de color, dolor, absurda como todos e indiferente como el Cosmos que nos rodea.