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viernes, 6 de febrero de 2015

Dos en el bondi -regreso a la ciudad-

Sucede cuando uno se junta con amigos y se come pizza y se bebe, frío, el producto de la uva moscatel.
Sucede cuando se regresa a la Gran Ciudad.
Autopistas, nubes lejanas, motores, astros que se olvidan entre rumores de guerra y entre palabras que se repiten en la radio.
Hartazgo.
Sucede que uno regresa a la ciudad y se afina en un tono, menor o disminuído, nunca aumentado, jamás mayor.
La ciudad, ese amor de mi amor, esa pena,
esa dichosa y odiosa soledad.
La necesidad.


sábado, 31 de agosto de 2013

Paronama desde el bondi

Una noche el 123 atraviesa las calles de Villa Lynch llevando entre sus butacas a silencios vigilantes, un señor exultante lleva un overol... señoras rubias espían con temor a la jungla externa que cobra vida mientras las horas se deslizan junto a la luna sobre el centit y hasta el próximo amanecer. A mi lado, chica mandolina; en mis manos, la cajita de atrapar luz... pero hay alcohol en el sistema; las conexiones abultadas y complejas como autopistas energéticas formadas por una trillonada de nadis hindúes -y por muzarella- pierden las capacidades de momento...
Rayas. Globos platinados. Un color escarlata todo alrededor.
Y risas infinitas diciendo adiós a otro año que se va y no regresa, otra vez el planeta azul en una vuelta completa girando y girando todo alrededor del sol.
Un momento. Todo es sólo un momento, un bello instante entre infinitos.